Hoy, 2 de abril, celebramos con inmensa alegría y gratitud el aniversario de aquel día trascendental de 1876, cuando nuestro Padre Fundador, San Enrique de Ossó, inspirado por el Espíritu Santo, dio vida a la Compañía de Santa Teresa de Jesús.
Hace 149 años, un sueño iluminado por la visión de San Enrique de Ossó echó raíces profundas, y hoy, ese sueño florece con fuerza en cada miembro de nuestra amada comunidad teresiana.
San Enrique, un hombre visionario y apasionado, anhelaba «regenerar la sociedad, el mundo, a través del espíritu de Santa Teresa de Jesús». Su deseo era transformar la realidad de su tiempo, ofreciendo una educación integral que cultivara el corazón y la mente, inspirada en la sabiduría y el amor de nuestra santa patrona.
Hoy, en un acto de profunda oración, nos unimos como familia teresiana para agradecer a Jesús por este legado invaluable. Su sueño se ha convertido en nuestra misión, una misión que nos impulsa a seguir construyendo un mundo más justo, fraterno y lleno de esperanza.
Nos unimos a las Hermanas de la Compañía y a toda la Familia Teresiana para celebrar este día tan especial. Conmemoramos aquella madrugada en la que Enrique de Ossó, con su pluma y su corazón encendido, trazó el plan de la Compañía, respondiendo a las necesidades educativas de su tiempo con valentía y creatividad.
Gracias, Padre Enrique, por tu docilidad al Espíritu y por tu entrega generosa. Tu inspiración sigue iluminando nuestro camino y fortaleciendo nuestros corazones.
¡Que viva San Enrique de Ossó!
¡Que viva Santa Teresa de Jesús!






